
Gabriel Utrera (21 años) y Álvaro Martínez (20) llevan toda su vida compaginando los estudios con la alta competición en el alta mar. Desde que navegan juntos no han dejado de cosechar éxitos allá por donde van. El último, un Campeonato del mundo juvenil logrado el pasado verano en la localidad danesa de Runsgted.
Tres campeonatos de España, un campeonato europeo y un título mundial en modalidad juvenil en solo cuatro años. Este es el palmarés de dos jóvenes promesas de la vela malagueña. Gabriel y Álvaro compiten en la modalidad de vela ligera denominada como ‘snipe’, una embarcación de 4,75 metros de largo y 1,5 metros de ancho.
Entrenan los fines de semana, aunque para preparar los campeonatos trabajan de forma más intensa. «Dependemos mucho del viento», apunta Álvaro. «Por eso para preparar el campeonato mundial fuimos varios días a las playas de Cádiz, donde las condiciones son mucho más favorables para la vela que aquí», comenta.
Hace dos años se proclamaron campeones de España y Europa en Almería, pero sin duda el mejor momento de su corta pero brillante carrera se produjo este verano en Dinamarca. «No solo por el campeonato. Tuvimos que viajar durante tres días en furgoneta para llegar. Dormimos muy poco, pero aún así nos mantuvimos todo el mundial entre la primera y la segunda posición. Fue muy emocionante», recuerda Gabriel. Álvaro, por su parte, recuerda la dificultad de la prueba. «Competimos contra participantes muy buenos de Puerto Rico, Italia, Argentina o Brasil. Las regatas duraban una hora pero eran intensísimas».
Gabriel cursa actualmente primero de Fisioterapia. Comenzó estudiando Derecho, pero pronto se dio cuenta de que no era lo suyo. «Me gustaría seguir ligado al mundo del deporte en un futuro, de ahí el cambio. Era muy complicado además compaginar las clases de Derecho con el entrenamiento y las pruebas». Álvaro no tuvo tanta suerte. Tras superar las pruebas de acceso en septiembre, se quedó en lista de espera para estudiar lo mismo que su compañero. «Este año me iré a Inglaterra a perfeccionar el inglés, y el año que viene comenzaré Fisioterapia».
Apoyo del club
Durante el tiempo que llevan compitiendo han tenido todo el apoyo posible del Real Club Mediterráneo de Málaga, al que pertenecen desde niños. Ambos aseguran que sin la ayuda de su club no habrían podido alcanzar ninguno de sus objetivos, ya que se trata de un deporte con un elevado coste económico.
Estos jóvenes deportistas lo tienen claro, su pasión es navegar. Esto puede apreciarse en sus caras cuando describen sus sensaciones al lanzarse al agua. «En el mar puedes liberar tu mente, dejas todo el mal rollo en el puerto y te relajas. Además, depende de las olas y el viento, liberas mucha adrenalina», comenta Álvaro. Para Gabriel, «cuando estamos en el barco somo una única persona. Podemos controlar el viento, es una sensación de libertad indescriptible».



