«La respuesta instintiva del organismo ante una situación nueva, algo que no espera, lo que provoca a su vez cambios físicos en el propio organismo». Así define el profesor Manuel Ángel Megías el estrés.
Y para aprender a controlarlo la semana pasada impartió en la Universidad de Málaga un curso monográfico al que acudieron 27 alumnos, todos ellos con motivaciones diferentes. Algunos preocupados por los exámenes, otros por el trabajo, y algunos por aprender a relajarse ante situaciones de agobio o ansiedad. Según Megías, hay dos tipos de estrés. Uno positivo, que se da en momentos vitales, como casarse, encontrar trabajo, o tener un hijo, y otro tipo de carácter negativo, que tiene que ver con ocasiones en las que la mente interpreta que hay un peligro cerca, y que van desde una agresión hasta llegar tarde al trabajo. El profesor da una serie de claves para actuar frente al estrés. La primera debe ser reconocerlo e interpretar los cambios, sobre todo fisiológicos (visión efecto túnel, sudoración, respiración alta). Una segunda clave sería la de tratar de controlar la respiración. También es importante tragar saliva de forma consciente. «Además debemos ir con positivismo, pensando que todo va a salir bien», precisa. «Actuando de esta forma y tratando de tener en nuestra vida cotidiana pequeños momentos de relajación haremos que el estrés sea más llevadero», afirma. Megías sabe bien de lo que habla. Ha trabajado con policías y políticos, a los que ha ayudado en situaciones límite. Para ello, comenta que es muy importante el poder de la imaginación. «El ser humano siempre tiende a imaginar cosas negativas, al contrario que pueda pasar con los animales. Además las exageramos, de manera que son peores que en la realidad». Los alumnos finalizaron muy contentos este curso monográfico de dos horas. «Los he visto muy bien, sorprendidos al ver lo relajados que se van después de los ejercicios que hemos hecho en clase», señala Megías.



