Más de 500 alumnos ‘erasmus’ cursan este año en la Facultad de Filosofía y Letras, la más concurrida para los estudiantes extranjeros dentro de la Universidad de Málaga. Según Sebastián Fernández, decano de la facultad hay asignaturas en las que incluso estos alumnos superan a los españoles, lo que provoca que el nivel de conocimiento de las clases se estanque.
«La terminología específica se pierde porque los profesores tienen constantemente que interrumpir las explicaciones para definir los conceptos», afirmó Fernández. Como solución a este problema se está debatiendo el exigir un nivel mínimo de conocimiento de español para poder estudiar en la Universidad de Málaga.
Pero este no es el único conflicto en Filosofía y Letras sino que el proceso de adaptación de Bolonia y la división de grupos ha hecho que falten aulas y se tengan que impartir clases en el Aulario 4, Severo Ochoa y Gerald Brenen.
Y es que según Fernández durante 2010 y 2011 las matriculaciones han crecido lo cual puede deberse al paro entre la población más joven, y el atractivo de los grados. «Filología Clásica puede considerarse ahora más atractiva porque va más allá de latín y griego, al igual que Geografía, a la que se ha añadido la Gestión del territorio lo cual abre más expectativas entre los estudiantes», manifestó el decano. Aunque según las estadísticas hay un 10% de alumnos que abandonan la titulación escogida.
«La solución ideal a los problemas de espacio sería la ampliación de la propia facultad aunque es imposible porque no hay suelo disponible», apuntó Fernández.
Titulaciones
Actualmente la Facultad de Filosofía y Letras ofrece ocho grados, ocho títulos de licenciatura y ocho másters. Las titulaciones son Historia, Geografía, Filosofía, Filosofía Clásica, Historia del Arte, Filología Inglesa, Traducción y Filología Hispánica. Cuenta con 2.228 estudiantes españoles, 500 estudiantes extranjeros y 315 profesores, que imparten un total de 1.000 asignaturas.
«En nuestra facultad el alumno cuenta con la optatitividad en las asignaturas, así como ampliación o libre configuración, un elemento positivo para adquirir un plus de formación sobre una materia concreta», admitió Fernández.
Instalaciones
La Facultad de Filosofía y Letras prevé algunas mejoras en sus aulas, como es informatizar la sala María Zambrano, además de colocar una pantalla grande detrás de la mesa principal y varias pantallas empotradas en la misma. También se instalará un nuevo sistema de megafonía con elementos inalámbricos. Las aulas ya cuentan con 30 ordenadores principales, uno en cada una además de un proyector.
Otro de los problemas es la biblioteca en la que hay muy poco espacio disponible. «La digitalización de las bibliotecas están generando donaciones. Estamos recibiendo muchos libros y por falta de espacio tenemos que cederlas a la Biblioteca General», resaltó Fernández.
Pero la mayor necesidad para esta facultad es un laboratorio de idiomas que contengan cabinas de interpretación. «Se trata de un proyecto estructural que consiste en trasladar la oficina de Cambridge a la sala de debajo de decanato para colocar en su antiguo lugar las cabinas, con el objetivo de que cuando tengan lugar conferencias en inglés, los estudiantes puedan realizar prácticas, traduciendo el discurso de forma simultánea, lo que se llevará a cabo en cuanto dispongamos del presupuesto nuevo», apuntó Fernández.




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