Después de dos cursos trabajando intensamente con la metodología del Plan Bolonia, este centro no ha notado apenas cambios en la implantación del grado, ya que el modo de funcionamiento era muy parecido a éste desde el principio. De esta forma, la relación directa entre profesor y alumno siempre ha estado presente, del modo que cada clase se reduce a 40 alumnos y no existe la masificación.No obstante, el Plan Bolonia se ha dejado sentir en algunas asignaturas como es el caso de Procesos Fotográficos, una materia que ha pasado al primer ciclo, mientras que antes permanecía en el segundo. Así, con las optativas de segundo ciclo los alumnos pueden enfocar la carrera al ámbito que deseen especializarse.
Sin embargo, no todo el aprendizaje se lleva a cabo desde el interior de las aulas. Estos alumnos necesitan un espacio más amplio. Por ello, este centro ha aprovechado las oportunidades culturales y artísticas que ofrece Málaga para realizar convenios con el Museo del Patrimonio y el Museo Thyssen, donde los futuros graduados se beneficiarán de algunas exposiciones y talleres. «Los estudios son muy singulares. Hay que añadir actividades complementarias que otorguen puntos de vista distintos a los alumnos», admitió Haro.
Tras haber recibido 400 solicitudes de nuevo ingreso para este nuevo curso, solo han conseguido entrar los 80 mejores. Así, un total de 320 alumnos acuden a esta facultad cargados de nuevas ideas. «El perfil de nuestros alumnos se centra en su interés por el arte contemporáneo y la búsqueda por mejorar las capacidades en cuanto a la expresión artística», aseguró el decano. A todo esto, el objetivo del centro no es la formación técnica, sino «exprimir la capacidad para el ejercicio del arte, no que destaquen por una habilidad singular», según recalcó.
Una de las peculiaridades de Bellas Artes se centra en la presentación cara al público de los trabajos de los alumnos a través de exposiciones, tanto dentro de la facultad, como en otros espacios que presta la ciudad.
Además, por tercer año, este curso aún pendiente de resolver, la Facultad de Bellas Artes realiza una bolsa de compra de las obras que los alumnos han hecho en clase para formar una colección y poner en valor sus trabajos. «El arte no está muy bien valorado, por lo que tratamos que nuestros alumnos expongan en buenas condiciones y se tenga en cuenta su profesionalidad», aclaró el decano.
Además, Haro tiene muy en cuenta la importancia de las redes sociales y de la comunicación, por lo que desde que comenzó su andadura en este centro ha intentado mejorar algunas facetas de este ámbito. «Estamos mejorando la página web y sobre todo el blog de la facultad, pero también tenemos perfil en facebook y twitter», apostilló Haro.Por otro lado, este centro busca afianzarse en la investigación para consolidar su profesorado y crear su propio Instituto de Doctorado para planificar su propia programación, necesarias para avanzar en las tesis doctorales y la implantación de un máster, ya que actualmente se tienen que acoger a los departamentos de otros centros, según explicó el decano de Bellas Artes.



