La semana arrancó con el ciclo de conferencias ‘Jóvenes Investigadores en la Universidad’, en el que varios estudiantes de Biología en situación ‘predoctoral’, es decir, a punto de comenzar sus estudios de Doctorado, trasladaron a los asistentes sus primeras experiencias en el mundo laboral, bien en un laboratorio o bien colaborando con algún grupo de investigación.
La temática de las ponencias tocó asuntos muy variados. El lunes, las jornadas versaron acerca de la biología animal. El martes, se habló en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias sobre una planta marina, la posidonia oceánica. Se trata de una planta que está en peligro de extinción debido a las algas invasoras y a los elementos contaminantes que el ser humano ha ido arrojando al mar. Una planta que crece en los fondos mediterráneos, y que es muy beneficiosa para el ecosistema marino.
El miércoles, las conferencias trataron acerca de la biología molecular y la bioinformática. Un tema «muy interesante y puntero en estos momentos», señala Hugo Pineda, portavoz de la Asociación Calopteryx. «En biología molecular, cuando cuentas con muchos datos, es imposible procesarlos todos a mano, con lo que gracias a la bioinformática contamos con herramientas para procesarlos de una manera rápida y eficaz».
Diversas actividades
El jueves llegó el día grande para los alumnos de Ciencias. Desde el mediodía, los estudiantes celebraron en la explanada de la facultad el día de su patrón, San Alberto. De nuevo, la agrupación Calopteryx anduvo al frente del evento. «Llevamos trabajando en la organización de esta semana unos dos meses. Lo primero fue hablar con el decanato para pedir permiso e informar de las actividades que queríamos hacer», apunta Rodrigo Sánchez, otro de los miembros de esta asociación de estudiantes.
Ellos fueron los encargados de elaborar un almuerzo ecológico y natural. Un sabroso cuscús que hizo las delicias de los allí presentes, que donaron una cantidad simbólica (un euro) a cambio de un plato. Justo al lado de la enorme paellera que sirvió para preparar la comida, se desarrollaba otra de las actividades, casualmente la que más interés despertó. Se trataba de la iniciativa ‘Regala un árbol’, en la que todo aquel que quiso pudo acercarse y llevarse a casa totalmente gratis una de las 200 plantas de las que disponían. Durante las horas que duró la jornada fue de lo más común comprobar cómo en cada núcleo de estudiantes, sentados en el suelo y disfrutando de un agradable día otoñal, había al menos un árbol ‘adoptado’ por los alumnos.
Dulce concurso
La organización reservó para la sobremesa uno de los platos fuertes de la jornada. Un concurso de postres, en el que el chocolate se erigió como el gran protagonista entre pasteles y magdalenas, y que despertó de nuevo el apetito de los estudiantes.
De forma paralela a estas actividades, un alumno del centro dibujó sobre dos tablones de madera un graffiti en el que representó a uno de los personajes más importantes para la biología y la humanidad, Charles Darwin. El padre de la teoría de la evolución humana acompañó a los alumnos durante todo el día.

Una vez satisfechas sus necesidades gastronómicas, los asistentes tuvieron tiempo para pasarse por los diferentes ‘stands’ de varias asociaciones, que quisieron ofrecer información a los jóvenes sobre su colectivo y sus actividades en la ciudad y en el centro universitario.
Hasta allí se desplazaron Greenpeace, Ecologistas en Acción, la Protectora de Animales de Málaga y el Colectivo Andaluz contra el Maltrato Animal y Medioambiental (CACMA). La protectora de animales malagueña ofreció a los alumnos información sobre su labor con los animales abandonados en la provincia. Isabel Reding, habla de casi «650 animales entre perros, gatos y otros animales domésticos». Desde la asociación también quisieron recordar que actualmente tienen varios convenios con la UMA, por lo que cualquier estudiante que realice un voluntariado con ellos podrán obtener créditos de libre configuración.
Por su parte la agrupación Cacma contra el maltrato animal recogió firmas entre los asistentes, con el objetivo de que Málaga se proclame como ciudad libre de circos con animales, ya que según denuncian, muchos de estos sufren auténticas vejaciones en los circos, llegando a causarles incluso la muerte.
El decano de la Facultad de Ciencias, José Joaquín Quirante, habla de «apoyo total por parte del decanato a todas las actividades que se proponen, salvo algunas, como la colocación de una barra de bebidas, que no se puede hacer porque choca directamente con la ley contra el botellón». Por su parte, la rectora en funciones de la UMA, Adelaida de la Calle, estuvo presente por la mañana en el acto académico celebrado por los profesores y el equipo decanal en conmemoración al patrón del centro, San Alberto.
’Regala un árbol’, medida pionera
Los alumnos de Ciencias pudieron llevarse a casa un árbol como parte de una actividad novedosa, a la que han llamado ‘Regala un árbol’. «Todavía no habíamos montado todo el puesto y la gente ya venía a curiosear. Incluso no se creían que los árboles fueran regalados», afirma Rodrigo Sánchez, encargado de esta actividad.
En total se regalaron unos 200 árboles entre encinas, pinos de distinta clase, plantas de hierbabuena y otras especies.
Según Rodrigo Sánchez, esta iniciativa surgió gracias a un vivero que iba a cerrar y se puso en contacto con la asociación Calopteryx para regalarles todos los árboles. «Me preguntan consejos, formas para plantar, qué tipo de tierra deben utilizar entre otras cosas. Mi tarea aquí es la de informar un poco sobre la biología de cada planta», apunta Sánchez.
Pero esta iniciativa no acaba aquí. Actualmente Calopteryx busca algún terreno acondicionado para la siembra donde hacer una repoblación.



