
Adelaida de la Calle afronta su tercer mandato como rectora de la Universidad de Málaga con un equipo más reducido y paritario
Y lo hace con un equipo más reducido «por un sentido de la responsabilidad», que obligará a todos sus colaboradores a trabajar más y mejor coordinados. «Se trata de un modelo de gestión más empresarial y con el que ya trabaja el Personal de Administración y Servicios (PAS), y en el que los trabajadores no están asignados a un solo servicio, sino que tienen competencias diversas y pueden interaccionar unos con otros», explicó.
Para De la Calle, que presidió el pasado jueves la toma de posesión de su nuevo equipo de gobierno, ahora cobrará gran importancia un comité asesor, con los decanos y directores de los centros de la UMA, que participarán y buscarán soluciones a problemas comunes. «Se trata de un modelo complejo, pero estoy segura de que funcionará». Para ello, De la Calle ha nombrado a un vicerrector de Coordinación Universitaria, que abordará en una reunión previa –el «consejillo»– los asuntos que vayan a abordarse esa semana en el consejo de dirección.
Para la rectora, esta etapa es «un punto y seguido, en el que pondremos rumbo firme en un momento de gran adversidad, donde los vientos no son favorables, pero donde las personas son lo importante». La rectora confesó que entre sus prioridades en este mandato está aumentar la empleabilidad de los estudiantes de la UMA; «me obsesiona que los universitarios encuentren trabajo», reconoció a los medios allí congregados. Para afrontar tal objetivo contará con los recursos que le proporciona el CEI Andalucía Tech, comprometiendo prácticas en empresa con los agentes agregados; con una formación en autoempleo y con la transferencia de conocimiento a través del concurso Spin-Off (proyectos de investigación con viabilidad empresarial).
Trabajo transversal
Estos proyectos forman parte de las labores que de un modo transversal tendrá que realizar el equipo de De la Calle, reducido de catorce a ocho vicerrectorados y más paritario que nunca. Uno a uno, los ocho vicerrectores fueron prometiendo sus cargos ante un ejemplar de la Constitución Española (también había una Biblia para jurar). Tras el secretario general de la UMA, Miguel Porras, el primero de los vicerrectores en hacerlo fue José Ángel Narváez, que desarrollará las competencias de Coordinación Universitaria. Le siguieron: Raquel Barco (Campus y Sostenibilidad); Pedro Farias (Comunicación y Proyección Internacional); Juan Antonio Perles (Estudiantes); María Isabel Calero (Extensión Universitaria); María Valpuesta (Investigación y Transferencia); María José Blanca (Ordenación Académica) y Carlos de las Heras (Relaciones Institucionales y Gabinete del Rectorado).
Tras ellos continuaron los cuatro delegados de la rectora para distintos ámbitos: Víctor Muñoz (CEI Andalucía Tech); Enrique Caro (Inspección de Servicios y el Desarrollo Estatutario); Carlos Benavides (Plan Estratégico y Responsabilidad Social), y Antonio Jesús Vallecillo (Centro Internacional de posgrado y Escuela de Doctorado).
Los trece directores de secretariado (ocho menos que en 2008) y el vicesecretario general de la UMA fueron los últimos en jurar o prometer su cargo.




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