
La universidad cuenta con diez cafeterías en las que sirven menús a módicos precios y una amplia oferta de platos combinados
Comer en la facultad se ha convertido en una rutina para muchos estudiantes. Algunas de las razones más comunes que empujan a los universitarios a almorzar en las cafeterías del campus son las clases por la mañana y por la tarde, el hecho de vivir lejos y de quedarse a estudiar o a hacer algún trabajo. Los precios reducidos y ajustados al presupuesto de los jóvenes ayudan bastante a que la elección de quedarse a comer en la universidad sea fácil de hacer. Es entonces cuando hay que tomar la decisión más difícil... ¿Qué cafetería elegir?
La Universidad de Málaga ofrece concesiones a cafeterías en cada uno de los centros del campus de Teatinos. A las ya conocidas de Comunicación y Turismo, Ciencias, Filosofía y Letras, Medicina, Educación y Psicología, Derecho, Telecomunicaciones e Informática, se suman ahora las cafeterías de la Escuela de Ingenierías y el complejo de Estudios Sociales y de Comercio en la ampliación del campus de Teatinos. Eso hace un total de nueve lugares entre los que los alumnos deben elegir, pues no siempre la cafetería de su propia facultad es su primera opción.
Cada cafetería es diferente y ofrece menús y platos bien distintos, aunque los precios están regulados por la universidad. La adaptación a las características del centro suele ser uno de los factores que determinan la oferta de productos especiales. Este es el caso de la cafetería de Ingeniería Informática y Telecomunicaciones, que ofrece un menú ‘halal’ que certifica que los alimentos incluidos pueden ser consumidos por practicantes del Islam.
La extensa comunidad musulmana del centro ha llevado a incluir este menú, que solo lo oferta esta cafetería. Además de los menús, también se ofrecen platos combinados y comida rápida como pizzas, roscas, kebabs, wraps, hamburguesas, pepitos, camperos y shawarmas, además de los tradicionales bocadillos.

Con una oferta parecida cuenta la cafetería que comparten Comunicación y Turismo, una de las más demandadas y valoradas por los alumnos. Francisco Quintana, estudiante de Psicología, suele desplazarse porque «se come mejor y hay más variedad que en otras cafeterías». Este alumno afirma que a veces come el menú, compuesto por dos platos y postre, aunque otras veces se decanta por las pizzas o los platos combinados. El espacio lo comparten alumnos y profesores, separados por un biombo.
Salón de eventos
Esta separación está patente, en mayor o menor medida, en todas las cafeterías, pero solo la de Medicina cuenta con un salón especialmente ideado para comidas de profesores, previa reserva. Desde hace justo un año, en esta habitación en la que caben un máximo de 22 personas, la cafetería oferta menús con precios que oscilan entre los 25 y los 50 euros. Está pensada para ocasiones especiales como celebraciones de tesis y almuerzos con conferenciantes. La buena acogida de este espacio, al que acuden profesores de todas las facultades, los responsables están buscando un espacio mayor para poder ampliar la capacidad de la sala.

Pero en Medicina también quieren tener contento a los estudiantes, así que han puesto en marcha la oferta del día, que permite que por 2,90 euros el alumno pueda comerse un perrito con patatas, una pizza o un flamenquín, entre otras cosas. José Cana, Juan José Fernández, Patricio Ahumada y Carlos Cáceres son cuatro asiduos de esta cafetería, aunque son estudiantes de Ciencias. Todos coinciden en que se come mejor que en su facultad, ya que han explorado casi todas las cafeterías.
A veces van a la de Derecho, que no ofrece platos combinados, pero cuenta con tres menús diferentes, con tres precios, desde 3,95 hasta 7,75 euros. María Jesús y José Manuel Sarmiento estudian Derecho y suelen comer en esta cafetería «por la cercanía y también porque la mahonesa va incluida y en otras cafeterías como la de Comunicación y Turismo te la cobran». Muchos estudiantes optan por disfrutar de su comida en las mesas dispuestas en el exterior, algo que no pueden hacer ni en Ciencias ni en Medicina.
También pueden almorzar en el exterior en la cafetería de Educación y Psicología, donde es difícil encontrar sitio en hora punta y las colas son frecuentes. La Facultad de Filosofía y Letras cuenta con otra de las cafeterías más demandadas, en la que además de camperos, ensaladas y platos combinados ofrecen dos menús con distintos precios. Cristina García y Rafael Cisneros, ambos estudiantes de Ciencias, se han recorrido casi todas las cafeterías del campus y afirman que esta «es la mejor cafetería porque ofrece un menú de calidad».
Desde hace dos cursos, los estudiantes universitarios tienen dos sitios más entre los que elegir para renovar fuerzas. La amplia y luminosa cafetería del complejo de Estudios Sociales y del Trabajo cuenta con dos plantas en las que disfrutar del menú y de los platos combinados, wraps, pizzas, camperos y paninis que ofrecen. La cafetería de la Escuela de Ingeniería, muy colorida, da la bienvenida a sus comensales con una cristalera en la que se pueden leer palabras como ‘respiro’, ‘ilusión’ e ‘idea’.
Sin embargo, los estudiantes de Arquitectura, Bellas Artes y Económicas, cuyas clases se imparten en el campus de El Ejido, no tienen tanto donde elegir y se tienen que conformar con la cafetería de la Facultad de Económicas, que ofrece platos combinados, tapas y camperos, pero hasta la fecha no dispone de menú. Álvaro Salido, uno de los alumnos que se quedan a comer en este campus, considera que esta situación debe cambiar cuanto antes, porque «es necesario que a estas alturas tengamos un menú adaptado a las necesidades de los estudiantes y con precios apropiados».
El Ejido sigue esperando para disfrutar de los menús
La falta de un comedor universitario en el campus de El Ejido contrasta con la extensa oferta de cafeterías en el campus de Teatinos. Pero esto no siempre fue así, ya que antes de la creación del nuevo campus, El Ejido contaba con un amplio comedor con capacidad para más de 100 personas, en el que servían desayunos, menús y comidas durante todo el día.
Sin embargo, cuando en los años 80 empezó a planificarse el traslado de la universidad a Teatinos y se fueron trasladando los diferentes centros, El Ejido se quedó un poco más asolado y el comedor se cerró ya que cada nueva facultad contaba con una cafetería propia.
Desde entonces, los menús desaparecieron de este campus y en la actualidad, con la mudanza de la Escuela de Ingenierías a la ampliación del campus de Teatinos, tan solo sobrevive la cafetería de Económicas, que ofrece desayunos y platos combinados, pero no los clásicos menús universitarios.
Los estudiantes llevan años pidiendo un comedor para El Ejido, pero no fue hasta el curso pasado cuando las obras de ampliación del espacio de la cafetería para poder acondicionar una zona de autoservicio e incluir finalmente la oferta de menús a precios reducidos como en el resto de cafeterías de la Universidad de Málaga.
El pasado verano finalizaron las obras, pero el espacio no ha sido aún abierto al público por problemas con la financiación del equipamiento del mueble de autoservicio. Una vez resuelto este contratiempos, los alumnos de El Ejido podrán al fin disfrutar de una comida completa



