
La Facultad de Comercio y Gestión afronta un año de cambios. A la extinción de la diplomatura se suma la puesta en marcha de nuevos másteres y todos los cambios que conlleva el pasar de ser una escuela universitaria a una facultad. Una de las novedades es la defensa de tesis doctorales, que han empezado hace poco.
Francisco Cantalejo, decano del centro, explica que este es el único caso en la UMA de creación de un grado distinto de la diplomatura que desaparece, ya que se pasa de la diplomatura de Empresariales al grado en Marketing. «Esto está acarreando mucho trabajo, por ejemplo, en la asignación de despachos a los profesores porque algunos terminan su labor docente y otros entran nuevos, por lo que se está produciendo una reasignación», asegura Cantalejo.
Los cambios afectan también a la oferta académica del centro. Al máster en Marketing de Negocios se suma el nuevo título de experto en Estudios Inmobiliarios y el de experto en Tasación e Intermediación Inmobiliaria. Además, hace unos días se puso en marcha otro nuevo máster, centrado en la gestión y promoción de centros comerciales.
Pero los proyectos no acaban ahí y esta joven facultad quiere seguir expandiéndose. «Tenemos el proyecto de un nuevo grado que estará relacionado con la gestión de empresas y posiblemente estará incluido en Andalucía Tech», afirma Cantalejo. Enfocado a las empresas multiculturales que desarrollan su actividad en distintos ámbitos culturales, este nuevo grado se impartiría en conjunto con la Universidad de Sevilla.
El moderno y sobrio edificio que alberga la facultad, situada en la ampliación del campus de Teatinos, ofrece todas las comodidades de unas instalaciones nuevas, pero también tiene sus problemas. La falta de espacio ya está afectando al centro, que se ha visto obligado a utilizar de forma provisional las salas de estudio como aulas, aunque solo por la mañana.
Mejoras
El decano afirma que también han ajardinado los alrededores del edificio y habilitado una zona para que la cafetería tenga un espacio exterior. La rotulación de la entrada se cambiará próximamente, pues aún sigue figurando ‘Empresariales’, a pesar de que desde el pasado año la facultad se denomina oficialmente ‘Comercio y Gestión’.
Benjamín del Alcázar, vicedecano de Infraestructuras, asegura que son muchas las mejoras que se siguen realizando en las instalaciones. Por ejemplo, en la biblioteca se ha ampliado el número de salas de trabajo en grupo, que están teniendo mucha demanda, por lo que una sala grande que había se ha dividido para crear más salas.
También se ha habilitado un nuevo aparcamiento de bicicletas en el parking subterráneo para alumnos. Este nuevo espacio para las bicicletas era muy demandado por los estudiantes, ya que el que hay fuera está siempre lleno.
Pero aún hay cosas que mejorar, como los ventanales que están abiertos permanentemente en la parte superior de la estructura, a la altura del hall, y que deja helados a quienes transitan por él. Por eso, Del Alcázar se plantea hacer que esas ventanas puedan cerrarse y abrirse.
La facultad comienza el nuevo año con bastantes retos de futuro. El más importante quizás sea que el entorno empresarial pueda dar cabida a todos los alumnos para las prácticas obligatorias que se realizan en el último curso de los grados. En este sentido, el decano firmará próximamente un acuerdo con universidades iberoamericanas para que los alumnos puedan realizar labores de cooperación internacional y esto les sirva como prácticas.
Elección de optativas
En los dos grados de nueva creación (Marketing y Gestión de Administraciones Públicas) entran a impartirse asignaturas optativas el próximo curso. Francisco Cantalejo, decano de la facultad, explica que en los grados que se implantan sobre licenciaturas o diplomaturas que ya existían se tiene noticia de las asignaturas optativas que más demanda tienen por parte de los alumnos, pero en este caso no. Por eso, en la facultad van a hacer en el segundo cuatrimestre una encuesta al alumnado para ver sus preferencias en cuanto a las asignaturas optativas que quieren cursar. Una de las elegidas será seguramente la asignatura de Inglés Comercial, que acredita a los alumnos con el nivel B1, exigido a todos los estudiantes de grado.



